jueves, 16 de junio de 2011

DIMENSIONAR LO EMERGENTE


Cuando veo las protestas por una mejor educación en Chile, veo en verdad una mezcla, de necesidades legítimas y rebelión, los partidos políticos que tuvieron muchos años para mejorar nuestro sistema nunca lo hicieron de manera profunda y hoy que están fuera de la silla de mando, abrazan las pancartas que ellos mismos desecharon, recuerdo hace mas de 5 años cuando estudiaba psicopedagogía, ya se escuchaban estos mismos reclamos entre alumnos y profesores, la amenaza de la privatización y otras situaciones, pero con otro gobierno de turno y nunca fueron oídos del todo.

La diferencia de hoy, es que la rebelión es un espíritu que está tocando las naciones, alimentándose de la indignación de la gente hacia la debacle de sistemas ineficientes y gastados, levantamientos de rebelión en muchas partes, con razones legítimas, pero muchos con un espíritu incorrecto.

Esto comenzó a tocar nuestra nación desde ya hace unos varios meses atrás y busca alinear al país a la rebelión mundial de otras naciones, una cosa es manifestar el descontento y plantear alternativas, y otra cosa es llenar de escombros las calles, golpear carabineros, saquear farmacias, interrumpir el discurso de un presidente en el congreso, etc…eso es rebelión y la rebelión nunca será un camino en el Reino.

Necesitamos entender mejor lo que sucede, para abordarlo desde una perspectiva aun más amplia, se necesita DIMENSIONAR.

Partamos reafirmando algo escrito en temas anteriores, decir que al pensar en los sistemas de una nación (sistema económico, comunicaciones, familia, religión, etc.) como ciclos, debemos entender que hay también ciclos emergentes, como tendencias que se desarrollan, que están en crecimiento al margen del “sistema oficial”, así es como los sistemas oficiales entran en crisis, cuando uno de estos ciclos emergentes crece para enfrentar al oficial, ya sea desplazándolo, imponiéndose o fusionándose con el sistema oficial (esto dependerá de que tan flexible sean ambos), generando cambios y nuevas posibilidades sin retroceso, cabe decir que si no se funcionan, ambos sistemas chocaran y esto podría traer daños colaterales a otros sistemas externos, un efecto dómino.

El movimiento 15-M o “los indignados”, es un buen ejemplo de un fenómeno social que podría llegar a ser un sistema o ciclo emergente, estos hombres han estado acampando durante días en las plazas y ya están organizando asambleas en las mismas calles para estructurar de mejor forma las demandas de esta gente, pero esto no surgió producto del azar, con una tasa de desempleo donde 1 de cada 5 españoles estaba cesante, de seguro se pueden dar estos tipos de protestas y no esperarlas seria ser muy ingenuos, los sistemas de corrupción política y crisis económicas, han desembocado en este movimiento, no es producto de la coincidencia, o del azar, es un ciclo emergente de política.

El gobierno de zapatero en un principio no quiso sacarlos de las plazas, eso generaría un choque de sistemas, el ciclo político oficial con el emergente, que traería una mayor desprestigio del País, cundo lo hizo, solo provoco alentar a estos “indignados” a una mayor indignación.

Los ciclos emergentes, como lo son las protestas por una mejor educación en Chile, deben ser observados y ver sus puntos a favor y sus aspectos nocivos, la emoción no debe nublar nuestro juicio, para poder ser abordados desde el campo de mejores ideas, no solo darles las espaldas y fingir que no existen o que son la “salvación”, eso es reducir la realidad a las imágenes planas de un televisor que podemos apagar si no nos gusta o si nos sentimos representados.

Pero estos ciclos emergentes no solo son políticos o educativos, pueden venir tras una crisis de un sistema desgastado o ineficiente frente las demandas del contexto actual, y nunca son del todo favorables, siempre posee aspectos nocivos para otros sistemas, es por eso que el camino de la fusión es el más propicio para no traer a crisis otros sistemas de la sociedad, que no están listos para cambios profundos, sistemas económicos por ejemplo.

Economías como Grecia y Portugal han pedido prestamos por causa de su banca rota, porque un poseen un sistema económico que está en debacle, pero su problema no es un asunto de más dinero en el bolsillo de esos gobiernos, sino un problema de estructura económica ineficiente, se han hacho insustentables, estas crisis económicas no solo es un problema de liquides, se requiere la voluntad de hacer mejoras profundas, dar el empuje a otro ciclo que se desarrolle en el tiempo.

De esta misma manera, en materias de impacto a la comunidad, las iglesias no solo necesitan un fuego de avivamiento temporal, una campaña de gente en el suelo, o multitudes llorando, todo eso es y seguirá siendo bueno, sin embargo no servirá si lo seguimos usando como un “préstamo de unción del banco del Espíritu”, un préstamo que con el tiempo se agota sin haber grandes resultados, necesitamos una reestructuración a fondo en materia de acción global, para que sea solvente la iglesia en la comunidad, en el tiempo y en el contexto de hoy.

Ese ciclo emergente de la iglesia de este siglo, pasara si o si, por un enfoque profético de Reino, (no de imperio, de show o proselitismo), un enfoque que ponga énfasis en lo que llamaríamos la “iglesia extendida”, o la iglesia después del culto, que sale recargada para introducir las verdades de Dios en los puntos donde se encuentran el resto de la semana, y esto no solo se refiere a evangelizar o llenar de tratados mi lugar de trabajo (aunque hace falta), sino que juntamente con eso poner gente profética en lugares estratégicos, o alcanzar a los que ya están posicionados, alcanzarlos y entrenarlos para ser efectivos tanto en el mundo espiritual como en el físico, gente de proyectos, de ideas, de soluciones.

¿Por qué debe ser profética?, para gestionar el futuro, para cambiar atmosferas en los sistemas donde están, darle ordenes a los obstáculos, para que no se deje amedrentar por una oposición política llena de manipulación.


Simon Aquino

Hijo de Elohim