viernes, 2 de diciembre de 2016

HACIA EL 2017



BUSCANDO UN ENFOQUE PROFETICO
El enfoque con el que enfrentamos nuestra vida e historia es crucial en la manera en que miramos hacia el futuro, como hijos de Dios debemos ser conscientes de nuestro papel fundamental en la tierra y de sus tiempos, como garantes de justicia, como luz del mundo y mediadores entre las naciones perdidas y el Reino de los cielos.

Esta mirada hacia el futuro normalmente esperamos hacerla desde la visión que el Señor tiene para nosotros, unirnos a su voluntad en los tiempos, pero muchas veces nos enfrascamos en solo obtener una lista de profecías para el año siguiente, que más que darnos una guía de que hacer y reforzar nuestra responsabilidad, normalmente nos recuerdan las cosas que Dios ya prometió de antemano y que muchas veces están más que descritas en las escrituras.

En términos de beneficios inmediatos, de expandir nuestra fe y esperanza, es bueno leer aquellas listas, pero como embajadores y para tomar con seriedad nuestra tarea, necesitamos algo más, necesitamos que Dios nos hable de manera personal o congregacional, seguramente lo que el Padre demande de ti el 2017, será muy distinto de aquello que el está impulsando en nosotros.

Puede parecerse o ser igual en su propósito, pero diferente en su aplicación y responsabilidades, esta verdad esta descrita en todas las escrituras, al observar los profetas que fueron relativamente contemporáneos, veremos que sus mensajes eran similares en esencia, pero no siempre en su aplicación, ya que tenían responsabilidades distintas frente a Dios.
Sobre este punto intente exponerlo en el post sobre “UNA VOZ, MUCHOS PROFETAS”.


LA VOZ QUE NOS HA GUIADO HASTA HOY

En el año 2014 recibimos como guía del Señor el mandato de enfocarnos en comprender las generaciones, ese año como ningún otro, el entendimiento del Dios multi-generacional fue adquiriendo en nosotros en una mayor profundidad, nacieron nuevas preguntas y acciones que ejecutar, había una urgencia por establecer la sangre de Cristo en los dinteles de nuestra nación y hacerla pasar por ella, ese año fue como una pascua para nuestro territorio, ya que desde Septiembre del 2013 a Septiembre del 2014, nuestro territorio cerraba los 40 años desde la dictadura que se desato en 1973 y que tuvo su primero año, como uno de los más sangrientos.

El 14 no era un numero al azar, no solo es el número que escoge Mateo para hablarnos de las generaciones de Dios, sino que además es el día de la pascua y el día de la crucifixión del Señor, es decir que vendría a ser el numero donde se batallaba por salvar una nueva generación.



En el año 2015 sin embargo, la orden fue distinta, habiendo vivido un proceso de libertad durante el 2014 como chilenos, necesitábamos ascender cual proceso de liberación de regiones de cautividad, en donde sabemos, no basta con ser libre de la opresión, debemos entonces tomar una posición correcta, desde la oscuridad donde fuimos rescatados, a los lugares celestiales en Cristo.

Ese fue el año donde nos dedicamos a ascender a lugares altos en el territorio chileno, cerros, montes, alturas en todo el territorio y en algunas otras naciones, en el proceso de ascensión llamamos a la nueva generación ascender en Cristo, ya que entendíamos que no solo Cristo fue a la cruz, el también ascendió por encima de los cielos para llenarlo todo (posición) y así repartir dones a los hombres.


(foto en Aconcagua)


El número 15 tampoco sería antojadizo, ya que es el número de cantos o salmos de las “gradas” o conocidos como cantos de ascensión, con los que se subía a Sion para un encuentro poderoso con el Señor.

Este proceso lo concluimos subiendo al Aconcagua (la cima del continente) para declarar a Sion la celestial, como el monte sobre todo monte en América, esa ascensión que se llevó acabo a inicio del 2016, fue también nuestra entrada al proceso que vendría.


En el año 2016 fuimos confrontados como equipo, esta vez nuestra responsabilidad mayor no sería hacer una acción profética (aunque hicimos muchas en el año), sino nosotros mismos necesitábamos cambiar aceleradamente y ser impactados por una manera de Dios distinta de verlo todo, este año le llamamos AYIN (que es la letra número 16, que se dibujaba como un ojo), ya que el Padre desde un inicio nos confronto para que comenzáramos a verlo todo desde un nuevo ángulo.

Fuimos buscando a esos 7000 que no habían doblado sus rodillas a Baal ni a Jezabel, pero en ese transcurso necesitábamos cambiar nosotros para encontrarlos, porque nuestra forma de percibir al Padre y su mandato, obstaculizaba la manera en que aplicábamos la verdad y como asumíamos la tarea de la iglesia.

Este 2016 fue para nosotros un bombardeo que removieron nuestros fundamentos, para probarlos y purificarlos a niveles más profundos de luz.
Este resplandor trajo no solo una nueva percepción, trajo también nuevas imágenes del cielo, y un nuevo mapa del propósito de Dios en nosotros.



(Foto evento AYIN 2016)


Gran parte de las cosas que descubrimos en este proceso del 2016, las dejamos plasmadas en el libro “Dimensión Ekklesia”, pero otras aún están gravitando en nosotros en busca de acomodarse internamente, para que podamos no solo HACER la tarea de la iglesia, sino por sobre todo “SER” ESA EKKLESIA.


Este 2017 nos preparamos para una transformación, la palabra que oímos del Señor fue “LA RESURRECCION DEL CUERPO” y nos invita a sumergirnos en una verdad nueva, ya que el poder de la resurrección fue soltado para desatar la HIJIDAD, para expandir el amanecer del RESPLANDOR DE LA LUZ DEL EVANGELIO y para declarar a los hijos con PODER.

El número 17 tampoco es al azar, ya que implica el día que Cristo resucito, el amanecer de un nuevo tiempo, el séptimo día de reposo, donde las obras estaban ya todas terminadas en EL.


ESTA GENERACION
Creemos que Dios puede profetizar bendiciones nuevas cada año, sabemos que esto es posible porque lo hemos experimentado, pero hoy nos urge como iglesia, conocer su voluntad como congregaciones, ciudades y naciones, para determinar entonces nuestra responsabilidad frente a lo que oímos y lo que finalmente hacemos, no queremos ser coleccionistas de profecías y promesas, ¡¡queremos vivirlas!!.

Veo una generación que no desea al espíritu de la profecía solo para llenar sus bodegas de riquezas o sus salones de gente…
NO ACEPTAMOS ESA FORMA EN NOSOTROS…POR QUE EN ESTA GENERACION deseamos al profeta Espíritu Santo, para que nos enseñe toda verdad y nos transforme en Hijos maduros, responsables por todo lo que oímos del Padre.



SIMON AQUINO
HIJO DE ELOHIM





jueves, 3 de noviembre de 2016

EN LA CUPULA



Hace un tiempo el Señor a estado hablando en medio de las naciones con el fin de establecer un nuevo tiempo, esta figura de cambio se a profetizado varias veces en diferentes lugares de la tierra como un cambio de poderes, la caída de las falsas estrellas con un falso resplandor y el resurgimiento de gente entendida del cielo que comenzaría a ubicarse en un espacio de mayor influencia.

Como confirmación de estas declaraciones, las naciones han estado los últimos cinco años en un cambio acelerado de poderes, generándose rupturas y fisuras en los mecanismos de poder que conocíamos y veíamos ya establecidos.

La sensación de la comunidad mundial es de incertidumbre y desconcierto al observar la panorámica cambiante que se muestra cada día, esto es aún más potente, cuando incluimos en este panorama, el bombardeo constante de la ideología de género contra las familias, y la agenda mundial pro aborto que están imponiendo grandes organizaciones mundiales, entre ellas la ONU, con fines puramente económicos.

Antiguamente los cambios recurrentes venían solo de la mano de la innovación y la creatividad, la tecnología aportaba ese aceleramiento, ahora en cambio se añade la deslegitimación constante de los poderes, e iconos de autoridad conocidos, el resultado es la perplejidad.

Inglaterra sale de la Unión Europea, Rusia anexa nuevos territorios, La OTAN se diversifica en términos militares, Norteamérica se ve entre dos candidatos tan nocivos como la Muerte y el Hades, la economía mundial se mueve como una marejada sin control y el clima parece no ayudar con la estabilidad, el mundo como lo conocemos se tambalea en todas las naciones, aun los astros lo anuncian con lunas rojas y alineamientos que no ocurrían en centenares de años, hay un cambio de poderes ocurriendo y debemos elegir en que mundo esperamos vivir.

Antiguamente los imperios construían cúpulas en sus edificios más memorables, en ellos intentaban representar la bóveda celeste, los cielos y sus estrellas, por esta razón, la arquitectura las edificaba en catedrales religiosas, así establecía el poder de los poderes facticos sobre ellos, la cobertura de las estrellas y sus constelaciones sobre lo que hacían.

Fuimos llamados a quebrar estos poderes facticos, no contra carne ni sangre, no contra objetos de yeso o concreto, sino contra las cúpulas espirituales, reventarlas con la luz de los santos, quebrajar el manto esotérico de las constelaciones, rasgar sus estrellas, apagar las luces de los falsos padres y amos de las naciones, para que estas reciban este nuevo tiempo.

En unos días tendremos una convocatoria para todos los hijos, no para los “padres”, porque no son los padres los que necesitan posicionarse, solo hay UN PADRE POCISIONADO EN EL CIELO, y sus hijos santos somos los que necesitamos tomar nuestra posición,  curiosamente en la cúpula de O’Higgins (el falso padre de Chile), nuestro llamado es directo, vayamos y quebremos la cúpula espiritual del sistema falso, vayamos y proclamemos un solo Padre del cielo, renunciemos a toda paternidad que hallamos ejercido sobre nuestro territorio y sobre gente, para que el único Padre de muchas luces se glorifique, y que sea suyo el honor, Padre santo y bueno, de quien toma nombre todas las familias de la tierra.

Si esta cúpula espiritual se quiebra, si el falso padre cae, los hijos entendidos comenzaran a llenar el firmamento, como estrellas a perpetua eternidad.

No estamos nosotros organizando, como ministerio, pero no es excusa para hacer lo que se debe hacer, caminar a un nuevo tiempo.


Simón Aquino

Hijo de Elohim