martes, 13 de febrero de 2018

¡Esto no es el cuerpo!


¿Han tenido la experiencia de oír una canción cuya voz suene casi perfecta y por momentos hacernos una idea de quien podría estar cantando?, normalmente tenemos la tendencia con el tiempo de visualizar en nuestra mente el rostro de quien podría estar hablando tras el parlante, en mi experiencia, si la voz es grave o profunda, tiendo a creer que podría ser algún hombre afroamericano, visualizo e imagino un rostro para dicha voz, me ocurre lo mismo con los instrumentos, muchas veces confundo los instrumentos que están siendo usados en alguna canción, ya que no tengo un oído muy entrenado, solo imagino y creo que ciertas canciones ocupan ciertos instrumentos musicales que al corroborarlo noto me faltaron o añadí algunos.

Esto es lo que yo llamaría un “efecto parlante”, el oír un sonido, pero no tener presente o de manera directamente visual el cuerpo o instrumento original que está emitiendo el sonido, se crea una ilusión mental para llenar la falta de información del origen del sonido.

El efecto parlante es el nombre que le quise dar a este texto, porque creo es la manera en que hemos estado actuando como iglesia para la gente que no conoce al Padre.
En términos musicales un parlante es algo bueno, nos permite llevar la voz de una persona muy lejos, proyectarla, pero en términos de revelación, un parlante es solo la sombra más incompleta de lo que el cantante en sí mismo es.

Creo que el mundo que necesita ser evangelizado esta en ese problema, nosotros les hemos presentado un parlante en vez de una iglesia.

Ellos pueden oír a Dios por medio de los predicadores, oír sus mensajes, oír sus sermones bíblicos, incluso identificar ciertas enseñanzas como algo dicho por Jesús, la gente reconoce la voz y el sonido del cielo, pero no reconocen la estructura desde donde ese sonido está saliendo, parece que esta no logra representar al Dios que está hablando, solo ven un edificio con un cartel sobre el diciendo “Iglesia XZY” (ponga el nombre que desee en el espacio de las letras).

Un efecto parlante, eso es lo que tenemos, en donde puedo oír una voz específica, pero sé que el aparato que estoy viendo en frente, es solo una caja negra que está repitiendo el sonido que salió de un cuerpo distinto, de una persona desigual a lo que veo frente a mis ojos, el parlante no es la persona que canta, sus facciones, gestos, deseos o pensamientos, es solo una estructura que repite un sonido.

Cuando sales a predicar a Cristo fuera del templo, evangelizar a los que están en busca de luz, normalmente la gente no tiene problemas con Jesús o con su mensaje, no tiene conflicto con la radicalidad del mensaje de Cristo, de profundo amor y libertad de lo pecaminoso, pero si tiende a rechazar la estructura que está presentando ese mensaje.

De todas las maneras en que desviamos a la gente del verdadero cuerpo y dejamos solo ese auricular para que oigan la voz, la más nefasta a mi parecer, es persistir en llamar “iglesia” aquello que no lo es, e insistir en “hacer iglesia” de la manera menos pensada por Dios, otorgándole atribuciones santas a murallas de cemento, muebles y artículos de culto.

Pero no se asuste, este no es un texto para que se escandalice, es un texto para despertar

En general, la iglesia no parece diferenciarse de la manera en que operan otras estructuras del mundo cuyos objetivos son egoístas o derechamente oscuros, la estructura de la familia de Dios sigue el mismo patrón piramidal de otras organizaciones que están fuera de la gracia.

Entonces los hombres pueden oír el mensaje de igualdad que sale del Señor y de sus apóstoles y que está plasmado en las escrituras (1 Corintios. 12:13 / Gálatas. 3:28 / Colosenses. 3:11), pueden oír al predicador anunciarlo con toda convicción, pero no encuentran en la estructura actual de la iglesia la práctica de dicha igualdad.

Otro ejemplo de esto es el machismo deliberado, los hombres parecen tener más privilegios y honra que sus esposas en ciertas formas litúrgicas, solo por el hecho de ser hombres, no por llamado, función o dones, ¡solo por que nacieron hombres!, contradiciendo directamente lo dicho por los primeros testigos de Cristo sobre el dar honor a la mujer (1 Pedro. 3:7).

Así mismo es clara la manera en que las estructuras de las denominaciones abierta o implícitamente piramidales, contradicen el mensaje del Señor que presentamos, al perpetuar una forma de relacionarse entre hermanos con muchos niveles y escalones distintos entre ellos.

Todas estas estructuras, se reflejan finalmente en la arquitectura de los edificios que llamamos torpemente “iglesia”.

El mensaje de Jesús es único, la voz es nítida y llena el corazón a quienes la oyen con verdadera fe, pero cuando la gente busca el origen de esa voz, encuentra el parlante, la caja negra que no parece directamente relacionada con el emisor del sonido, solo tienen frente a ellos una forma estructurada según la liturgia de su teología o el modelo eclesiástico de una denominación, una caja oscura, sin sustancia y sin cuerpo.

Como el parlante que es una voz sin una entidad real, que solo puede ofrecer como propio lo externo, así mismo la iglesia ha terminado ofreciendo lo superficial, un edificio de cemento, de madera o ladrillos, con hermosas bancas o sillas acolchadas ordenadas como salón de clases, nunca falta el buen cortinaje y las flores, donde el máximo avance que podemos esperar, es la mejora del estilo arquitectónico, la ampliación del espacio del edificio, o una mejor decoración del salón, pero nada de esto es relevante, solo estamos decorando mejor el parlante.

Este salón de cemento que equivocadamente llamamos iglesia, se transforma en un lugar que asociamos con el refugio a nuestros dolores, que adornamos porque aquí hemos experimentado la presencia del Espíritu Santo de muchas formas y donde nuestro Señor nos ha hablado en momentos cruciales de nuestra vida, pero sigue siendo un parlante opaco frente a su cuerpo, ya que la voz no se produjo en los ladrillos de tierra roja o en las bancas de madera, fue el Espíritu Santo que abrió la boca de su iglesia para hablar las verdades de Dios y su iglesia es un cuerpo vivo (Colosenses. 1:18 / Colocenses.3:15 / Colosenses. 1:24 / Efesios. 5:30).

El problema es que hemos enfatizado, con fines organizacionales, el asociar el cuerpo espiritual de Cristo con el templo físico de cemento, su liturgia, simbolismos y estructura, y esto ha producido con el tiempo, el efecto no deseado del parlante, una voz del cielo que no tiene cuerpo original, creando más bien una habitación oscura y fantasmagórica de voces que brotan de los ladrillos.

Como la típica película en donde un hombre entra a una habitación plagada de fantasmas, las animas no serían terroríficas sino fuera porque son voces sin cuerpo, pueden oírse murmullos en las paredes, sonidos y palabras susurradas, pero no encuentras el cuerpo en ninguna parte, siempre con la mala esperanza de que aparezca de súbito para aterrorizar.

Lo bueno es que sabes, que si sales de esa habitación, de esa casa de fantasmas, las voces no seguirán sonando, porque están encerradas en ese ámbito, y eso es una buena noticia cuando de terror se trata, pero es una pésima noticia si esa casa de voces es el templo de ladrillo que llamamos iglesia.

Simplemente la voz no puede ir a ninguna parte, porque solo puedes encontrarla en ese edificio, en ese templo de ladrillos, y como no puede ir fuera del parlante, la gente deja de ser iglesia cuando sale de ese lugar, deja de oír a Dios, dejan de ser Hijo.

Lo cierto es que Dios está en contra de ese parlante intermediario, no importa que tan hermoso se vea, puesto que él se ha prometido a si mismo tener hijos que oigan su voz (Juan 5:25 / Juan 10:27 /Juan 18:37) y esta fue la manera en que opero la iglesia del primer siglo, la manera en que los apóstoles vivieron su fe e hicieron iglesia (Hechos 10:13 / Hechos 22:14 / Hechos 26:14), no por medio de otros elementos que no sea el mismo Padre hablando a sus hijos, a sus corazones y por medio de su verdadero cuerpo, la iglesia viva (personas que eran parte del reino), y no el edificio de cemento o ladrillos.
En estas pocas hojas y líneas, pretendo contribuir al despertar de esta verdad, a salir de esta casa del terror donde no podemos encontrar el cuerpo detrás de la voz, espero quitar sus ojos del parlante que nos confunde y demostrarle porque Dios ya no lo tolerara más este estado fantasmagórico.

Una nueva era está en frente nuestro, y en esta época que viene, la iglesia dejará de rendirle tributo a los templos físicos y sus sistemas, sino lo hacemos, Dios seguirá pareciendo un fantasma que habla pero que nadie puede conocer tangiblemente. 


Simon Aquino
Hijo de Elohim

(Extracto del Ebook "Efecto Parlante)
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Sábado 17 Febrero / Hotel Director



jueves, 11 de enero de 2018

¿Que seria no adaptarse al sistema?

Después de escribir la frase, “el temor de Dios no es una lista sobre qué hacer y que no, es aprender misericordia, humildad y pureza en medio de lo tóxico  en una de las redes sociales, una hermana menciono “pero eso suena como adaptarse al sistema”.
Y creo que este comentario, que no todos tienen la sinceridad de hacer, es importante ponerle atención, porque detrás subyace una creencia poco clara, pero muy generalizada que deberíamos comenzar a respondernos si queremos ser la sal de la tierra, y ante los cambios que vienen en el mundo, el no tener claridad podría atrasarnos varias décadas.

¿ADAPTARSE?:
¿Es pecado o no adaptarse?, al parecer José lo hizo en Egipto, se vistió, delineo los ojos y puso los atuendos de un egipcio al punto que ni sus hermanos lo reconocían, lo mismo hizo Ester (que nunca menciono a Dios en su libro), pero Daniel no lo hizo con las comidas de los ídolos, pero si estuvo a cargo de los magos y hechiceros del reino de Babilonia, todos ellos actuaron con irrefutable pureza, pero lejos de los estándares de “temor de Dios” que hoy tenemos, podríamos decir que se adaptaron en lo externo, pero no lo hicieron en la esencia misma de su corazón.

Entonces ¿Que sería NO adaptarse al sistema y tener temor de Dios?, parece no ser una pregunta fácil, si realmente queremos ser sinceros y no caer en generalidades religiosas.

A menos que la gente no compre en el supermercado, no vea televisión, no tenga internet, ni use las redes sociales o haga otra actividad en la ciudad, como ir al estadio, el teatro (o cine), hospitales, etc. en general, aquellos que hemos abogado por “No adaptarnos” estamos "adaptados" al sistema en cierta forma.
Ir al gimnasio no conlleva ninguna edificación espiritual, menos hacer zumba, usar uñas o pestañas postizas o teñirse el pelo de un color que oculte el natural, pero estas cosas tampoco tienen pecado en si misma



Aunque no se reconozcan como pecaminosas esas acciones, los que abogan por no adaptarse compran con sus tarjetas y van también a las tiendas de su ciudad, ¿acaso no son muchas de las arquitecturas de nuestras ciudades verdaderos templos masónicos?, ¿que hacemos aun dentro de ellas entonces?, ¿no están todos los productos que compramos compitiendo en el mercado día a día, siendo nosotros participes de esa dinámica al comprarlos en "oferta" o algo así?, ¿qué hacen nuestros hijos en las universidades cuya idea original es griega o "secular" y busca la “uni-veritas” del humanismo?, si queremos responder esas preguntas debemos sincerarnos, y evitar la hipocresía de tapar el sol con un dedo.

Al parecer estamos de cierta forma todos "adaptados", y además usando las tecnologías que la ciudad nos ofrece para hacer cosas para Dios, muchas de estas tecnologías tienen orígenes paganos o estructuras babilónicas, el mismo computador Mac que ahora estoy usando, viene de una empresa cuyo fundador no tenía ningún aprecio por el Señor, las redes sociales que utilizamos están hechas para mantener a la gente conectada, como el nuevo vicio del siglo XXI (comprobadamente más esclavizarte que el cigarrillo), ya que su dinámica es similar al “estimulo-respuesta” de las cajas tragamonedas del casino, con cada “Like”, la gente se siente estimulada a seguir publicando, para que decir cómo operan los bancos de videos como Youtube o Vimeo, o las estructuras centralizadas (babilónicas) de Google o Skype.

¿Qué hacemos usando todo aquello entonces?, ¿estamos adaptados de cierta forma? ¿Esto significa que hemos perdido todo el temor de Dios o que estamos tranzando con el sistema?, creo que uno de los problemas es que muchas veces el legalismo se disfraza de temor de Dios, y esto es tan nocivo como el libertinaje, porque cauteriza de la misma manera la conciencia para dejar de oír al Señor, como le aconteció a los fariseos que buscaban apedrear a la mujer adúltera, o se molestaban por que Cristo sanaba en día de reposo, en su búsqueda de “celo por Jehová”, olvidaban que la misericordia era para Dios más importante, estaban cauterizados.


TEMOR DE DIOS
Cuando revisamos la falta de temor de Dios en las escrituras, partiendo por proverbios y los profetas, encontraran que SIEMPRE está relacionada con: orgullo, lengua chismosa o maldiciente, violencia al prójimo, codicia y adulterio o cosas ya prohibidas anteriormente en los 10 mandamientos (ley moral), las que Cristo reafirmo como pecados, pero NO añadió otras tantas que hoy en nuestro legalismo podríamos añadir, y créanme que, si Dios tenía que prohibir algo importante, ya lo hizo en esos 10 mandamientos, él no tiene mala memoria como si algo realmente nocivo que le faltaba por prohibir se le hubiese olvidado aquel día.
Curiosamente son esas cosas que están relacionadas en las escrituras a la falta de temor de Dios, las que más abundan en las congregaciones, y ninguna tiene que ver con “qué película viste”, “si fuiste” o “tienes” o haces algo de un oculto origen pagano, si pintas tu pelo o vas al gimnasio.

La ley fue dada para el conocimiento del pecado, para que Israel y la humanidad comprendiésemos lo lejos que estamos de la justicia gloriosa del cielo, así que esos 10 mandamientos nos muestran donde está la falla moral y de justicia del hombre frente al trono, el resto son solo cosas externas que se derivan de estas primeras.
Pero algunos hermanos añaden otras cosas como pecaminosas para evitar "adaptarse" al sistema, cosas cuyos orígenes son todos paganos, pero que hoy no tienen, a mi parecer más importancia que aprender misericordia, humildad y verdadera pureza y añadiría el no hablar falsos testimonios ni maledicencias.

Por esta misma razón, cuando revisamos los versículos y momentos donde Dios habla a Israel sobre la Falta de temor de Dios, veremos que siempre se refiere al quebrantamiento insolente de aquellos mandamientos que implicaba la ley moral de Dios, no eran las cosas externas que hoy podamos agregar, sino aquello que para Dios tenían relevancia y que están todas muy explicitas en todas las escrituras.




DIFERENCIAR LO BUENO DE LO MALO
¿Entonces como diferenciar lo bueno de lo malo en el entorno?, Antes la salvación era por obras, por el cumplimiento de la ley, ahora en cambio hemos todos aceptado que no podemos ser justos por nuestro criterio, y que la salvación es por la Gracia por medio de la fe, y esa misma fe debe enseñarnos a ser dirigidos por el Espíritu para caminar en justicia, no la justicia de nuestra listas de "que es santo y que no", sino la que viene de una relación constante con Dios, por gracia y por fe, que finalmente no solo nos hace más libres, también más responsables.

En ese entendimiento de la gracia, hay cosas que no siendo prohibidas por Dios en las escrituras el Espíritu Santo puede pedirnos abstenernos de ellas, por un tiempo o para siempre, personalmente he experimentado esas prohibiciones de cosas sencillas, que para otras personas pueden no tener importancia, pero para mí son cruciales en mi relación con el Señor, El me las pide y yo como su hijo debo tener fe y creer que eso es más justo que mi criterio y obedecer.
He tenido que salir alguna vez en medio del cine, porque la película que estaba mostrándose podría dañar mi espíritu, he tenido que dejar conversaciones, he abandonado lugares que no tienen nada de inmoral, cafeterías o tiendas, porque de momento la orden del Señor es salir, como dejado de comer cosas especificas por estar contaminadas para mi, pero nada de esto sé que fue prohibido al resto, es la ley de la fe, de creer que él nos esta guiando.

Cuando supe que Ch. Spurgeon, ese hombre de Dios llamado el “príncipe de los predicadores”, fumaba puros debes en cuando, me sentí muy defraudado en mi religiosidad, ¿cómo podía un hombre tan lleno de sabiduría y tan lucido con las escrituras fumar puros? Claramente no era adicto a ellos, pero hasta su muerte sostuvo que esta actividad no era pecaminosa en sí misma y la practicaba ocasionalmente.
No se confunda, los cigarrillos actuales nada tienen que ver con un puro, aun así, para mí que venía de una realidad de drogas, alcohol y adicciones, la idea de este predicador admirado por mi fumando, me golpeo profundamente, derrumbo mi idolatría, pero también con el tiempo me ayudo a ver lo legalista que podemos llegar a ser, cuando ponemos nuestros propios problemas en la lista de prohibiciones para los demás.

Los que roban, siempre temen que otros estén robando, los que hablan mal de otros temen y son paranoicos, yo veía adicción donde otros (Spurgeon) no la tenía, así como los inmorales ven inmoralidad en cosas que Dios nunca prohibió, porque ellos le añaden en su corazón esa intención de antemano.
Como el mundo hoy en día, erotizan e impregnan de maldad cualquier actividad humana, porque tienen más conciencia de pecado que conciencia de Dios, eso para mí es adaptarse al mundo, cuando la maldad e impureza que dio origen a algo llena el corazón de una persona e infecta toda actividad humana.

Otras veces Dios me ha pedido hacer cosas que podrían parecer poco ortodoxas en mi cosmovisión evangélica, obedecer me ha significado una dura batalla con mi propio legalismo, como cuando Pedro vio el lienzo descender y el Señor le dijo “no llames impuro lo que yo santifique”, entonces uno se ve tentado a preguntar “¿Señor, desde cuando estas cosas incircuncisas están santificadas?”, claramente Dios nunca se contradice y las que el prohibió en aquella ley moral, las ha mantenido siempre, pero otras han dejado o dejaran de ser impuras en algún momento, la ciudad de Jerusalén no siempre fue de David, ni Galilea fue siempre un lugar que viera la luz, algunas cosas tomaran simplemente otros significado, evocaran otro espíritu, ya no el toxico inicial, sino algo alejado de su origen pagano e impuro.

Así es como Cristo resignifico la palabra “apóstol” o “iglesia”, el apóstol Juan comenzó a utilizar el término griego “logos”, no cambiaron el concepto, pero si su imagen y significado, las cosas ya existentes en la realidad pagana fueron reformadas completamente en Dios.


NO SEAMOS INFRUCTUOSOS COMO LAS TINIEBLAS
Finalmente les seré sincero en esto, mi mayor preocupación ahora, es ver que el mundo cambiara en pocos años, la ola de tecnologías que vienen dejaran obsoletas muchas de las cosas que hoy nos parecen normales, me refiero a la nueva era espacial, la astrofísica, la inteligencia artificial, el block chain, las cripto divisas, etc.
Cosas que están ahora mismo surgiendo abundantemente y sin retrocesos, mientras tanto la iglesia no logra vencer aquello que ofende a Dios verdaderamente, y que demuestran falta de Temor de El, me refiero al orgullo, el adulterio en las casas, la falta de misericordia, la lengua chismosa y llena de maldad, la codicia, etc.

Pero si pasamos tiempo prohibiéndolo todo para sentirnos más sagrados, para sentirnos mejores que el resto, cortando los únicos puentes que tenemos con la realidad que nos rodea y aislándonos en un “gueto evangélico”, que no reforma nada mas que nuestro rincón y que nos hará cada vez más infructuosos.

Agradezco que el apóstol Pablo, por el Espíritu se allá referido a esto tantas veces, pero no hemos considerado todas esas palabras.
No tengo tiempo ahora para referirme a Romanos 14, su lectura aclararía muchas cosas sobre este tema, pero les invito a revisar un extracto de la carta a los Efesios.

Efesios 5:8 porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. 5:9 (porque el fruto del Espíritu es toda bondad, justicia y verdad) 5:10 comprobando lo que es agradable al Señor

Una luz que debería, como bien especifico Cristo, no esconderse, ni bajo un templo de ladrillos, ni dentro de una burbuja, sino alumbrar por medio del entendimiento donde hay tinieblas, con el fruto del Espíritu, en bondad, justicia y verdad, donde está el verdadero Temor de Dios, no con legalismo, ¡¡el fruto del Espíritu no es una lista de actividades, sino de principios!!.
Comprobando siempre con esta medida y preguntando, ¿lo que hago es agradable al Señor?, y puede que me sorprenda al oír un “SI” que no esperaba, pero si me equivoco y soy corregido por El, entonces estaré gozoso, aunque me allá equivocado, porque la corrección implica que tengo una relación genuina con el Señor y que puedo obedecer, no a una lista de cosas, sino a la voz del Espíritu guiándome.

Efesios 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 5:12 Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

Él pecado nos vuelve infructuosos, pero también el legalismo, que nos hace anacrónicos, inoperantes e incoherentes con el mensaje del Reino.
Una obra infructuosa de las tinieblas normalmente es hecha impíamente en lo secreto y en esos sistemas evangélicos donde todo se prohíbe, normalmente también todo se comienza a ocultar con el tiempo, por miedo, se mantiene la sonrisa del culto y la postura de santidad, pero en el día a día se seguirá sin resolver este dilema, ¿qué es adaptarse y que no, hasta donde podemos alcanzar al mundo sin pecar?.


Entonces por miedo al qué dirán, por miedo a ser juzgados como “pecadores” o “herejes”, las cosas nuevas dejarán de aparecer, la voz de Dios dejara de ser quien guie, seguiremos dependiendo de un “ungido” o alguien que nos “actualice” la lista de cosas posibles de hacer y terminaremos repitiendo los mismos modelos una y otra vez, quedando un paso atrás de las generaciones que nos rodean, perdiéndolas por ser poco sinceros, por esquivar la verdadera luz.




Simon Aquino
Hijo de Elohim