jueves, 22 de diciembre de 2016

LA DIMENSION DE UN SIMBOLO E ICONO



Mientras en estos días los hermanos se debaten en las redes sociales sobre celebrar o no navidad, el mundo simplemente pasa y nos observa como a niños que a las afuera de su colegio se dan de bolsonazos, miran sabiendo que es una pelea sin mayor trascendencia en su realidad inmediata, gane quien gane dicho debate, nada cambiara para ellos.

Así que creo que dicha reflexión debería trasladarse del aspecto público de las redes sociales, a una panorámica un poco más reflexiva y congregacional que permita darle una verdadera profundidad al debate, o será como venir a la señora del quiosco de la esquina y tratar de conversarle de tomar una postura sobre el altercado teológico interminable entre arminianos y calvinistas, no solo le parecerá intrascendente para su realidad actual, también quedara en duda la condición de la iglesia para aportar en darle claridad a su vida.

La discusión en lo practico se centra en la simbología e iconografía actual de la navidad (árboles, regalos, luces de colores, comida de noche buena, etc.), su uso o rechazo, ya que todos sabemos que Jesús no nació en diciembre.
Reflexionar sobre el uso de los símbolos e iconos, como un solo elemento representativo, nos servirá no solo para definir una posición en este tema, sino que en varios aspectos de lo cotidiano a la vez.



EL ORIGEN DE UN SIMBOLO O ICONO

Para un profetismo inmaduro, que hace de los símbolos e iconos la razón de ser del mundo espiritual, y que se concentra en el significado de cada icono como única realidad profética a realizar, celebrar o no celebrar dicha fiesta pagana disfrazada de natividad, tiene un valor de vida o muerte por causa de sus símbolos y del origen hereje de estos, pero los símbolos tienen poder por la semántica o significado que se les atribuye, por la creencia que generan, por el lugar que ocupan en una estructura espiritual y no solo por su origen pagano.
El profeta no es una enciclopedia de significados de símbolos e iconos, sino que su papel es discernir la dimensión que opera en estos, ser sensible por el Espíritu Santo, a la creencia que subyace viva detrás de un hecho concreto, ser testigo de como Dios ve y no de como la historia oficial cuenta algo.



Si nos enfocáramos en erradicar todo aquello que no nació de una atmosfera puramente cristiana, deberíamos quitar por lo menos el 60% de aquellas cosas que utilizamos a diario, desde los computadores, hasta el detergente de la cocina, ya que la mayoría de estos elementos emergieron en ambientes donde la prioridad no era la devoción a Dios (sino la herramienta), y pasaron muchos de ellos a ser símbolos e iconos que utilizamos hasta hoy, como el dibujo del disquet que todavía significa “guardar” en los programas, aunque ya nadie los utilice, el elemento se transforma en símbolo más allá de su origen, el origen del símbolo por lo tanto no es lo único que deberíamos considerar para determinar si este carga una dimensión mas allá de lo que vemos.



El caso de Moises y la serpiente de bronce que citaría Israel Torres en su reflexión sobre arte "¿Es o no es?...He ahí el dilema" , como escultura ordenada por Dios en el desierto, para librar a Israel de la mortandad, es precisa para entender como lo que posee  un origen puro en sus inicios, se transforma en una imagen y símbolo pagano que debe ser erradicado posteriormente como maléfico y hechicero.

El origen no determina del todo al símbolo o al objeto, ninguno de nosotros en la actualidad creerá que comiendo chocolate o maíz está honrando a los dioses incas o mayas, (como en el pasado), ni se siente impulsado a reverenciarlos, seguir sus ordenanzas o rendirle alguno tipo de honor, ya que estos elementos hoy en día están totalmente desligados en el inconsciente colectivo de esa dimensión idolatra, n el caso del chocolate, paso a ser un símbolo de romanticismo urbano, de hecho, algunos todavía creen que el chocolate es suizo o que sale de Bariloche.






EL PODER DEL SIMBOLO PARA REPRESENTAR O CREAR

El símbolo e icono es poderoso en sí mismo, porque evoca una realidad, sea neutra e instrumental (como el icono de un computador) o explícitamente nocivo (como una esvástica).
Su poder para anclar esa realidad abstracta depende de lo que porta en su campo semántico, en sus significados inmediatos en el inconsciente, aquello que evoca e impulsa como una dimensión propia.

Cuando el símbolo atrae una dimensión torcida e infernal en aquellos que lo utilizan o donde es puesto, este adopta una posición dentro de un esquema ideológico y espiritual, como los símbolos masones, los de alta magia como el pentagrama, o los marianos del culto a la reina del cielo, estos símbolos e iconos atraen una dimensión oscura en sí mismos, no solo por su origen o significado, sino porque aquello que evocan ocupa una posición en el esquema espiritual de la ciudad o nación.

Por otra parte, el icono o símbolo muchas veces también viene a concretar o manifestar una realidad que ya está establecida en la ideología colectiva, siendo solo el resultado de una creencia y dimensión ideológico/espiritual ya instaurada.



Este es el caso de muchos de los próceres que aparecen de manera simbólica en los billetes en nuestro continente, todos ellos como representantes de los valores que una nación desea mantener y la estructura espiritual de esta, como la figura de Eva Perón en los billetes de mayor valoración en Argentina, nos demuestra la cosmovisión de la nación y la dimensión económica de los hechos políticos pasados, los héroes ideologicos.

En contraste vemos que en el franco suizo (imagen derecha) no aparecen ni próceres, libertadores o reyes, sino escritores, arquitectos o artistas, en este caso el símbolo manifiesta algo que ya está establecido como una realidad social y es parte de ella, la economía no es política como en el caso latinoamericano, sino que se vincula con los saberes del hombre y se proyecta hacia el futuro.





EL SIMBOLO NAVIDEÑO

Claramente cuando los símbolos navideños aparecen por sobre todo en las casas comerciales, tiendas, lugares de consumo y los anuncios publicitarios de nuevos préstamos, entonces las semánticas (o significados) de estos símbolos se trasladan desde el pesebre y el mensaje de la misión de Cristo en la tierra, a la vitrina de ofertas del centro comercial.

los niños entonces corren a sacarse la foto con el hombre de rojo, los que mayormente están esperando en los centros comerciales, recreando así la fantasía y el mandato del consumo en la navidad.



Mi reflexión personal, va más allá de discutir sobre lo que es pagano o no en una fecha, es que podamos ver como iglesia la necesidad de  liberarnos del anciano vestido con los colores de coca cola y toda su dimensión consumista, que a mi forma de ver, es el nuevo Seol del siglo XXI.

Si queremos de todas formas regalar ¿por qué tiene que ser este símbolo e icono  místico quien traiga los regalos?, todo lo que hacemos entorno al icono, va dándole significado al símbolo, cargándolo de una creencia, depositando en él una fe, esta entonces crea una dimensión alrededor del simbolo o icono …fue esta conclusión la que llevo a los profetas a ver la necedad del hombre, que después de cortar un árbol, con la mitad hacia leña y con la otra mitad un ídolo al que veneraba pidiéndole nuevos árboles, ni el tronco ni la herramienta  tenían nada de diabólicos en sí mismos, sino que al entregarle fe al símbolo, este se cargaba de un significado divino e idolátrico, una dimensión oscura  que debía ser erradicado de las familias de Israel.




Simon Aquino

Hijo de Elohim

viernes, 2 de diciembre de 2016

HACIA EL 2017



BUSCANDO UN ENFOQUE PROFETICO
El enfoque con el que enfrentamos nuestra vida e historia es crucial en la manera en que miramos hacia el futuro, como hijos de Dios debemos ser conscientes de nuestro papel fundamental en la tierra y de sus tiempos, como garantes de justicia, como luz del mundo y mediadores entre las naciones perdidas y el Reino de los cielos.

Esta mirada hacia el futuro normalmente esperamos hacerla desde la visión que el Señor tiene para nosotros, unirnos a su voluntad en los tiempos, pero muchas veces nos enfrascamos en solo obtener una lista de profecías para el año siguiente, que más que darnos una guía de que hacer y reforzar nuestra responsabilidad, normalmente nos recuerdan las cosas que Dios ya prometió de antemano y que muchas veces están más que descritas en las escrituras.

En términos de beneficios inmediatos, de expandir nuestra fe y esperanza, es bueno leer aquellas listas, pero como embajadores y para tomar con seriedad nuestra tarea, necesitamos algo más, necesitamos que Dios nos hable de manera personal o congregacional, seguramente lo que el Padre demande de ti el 2017, será muy distinto de aquello que el está impulsando en nosotros.

Puede parecerse o ser igual en su propósito, pero diferente en su aplicación y responsabilidades, esta verdad esta descrita en todas las escrituras, al observar los profetas que fueron relativamente contemporáneos, veremos que sus mensajes eran similares en esencia, pero no siempre en su aplicación, ya que tenían responsabilidades distintas frente a Dios.
Sobre este punto intente exponerlo en el post sobre “UNA VOZ, MUCHOS PROFETAS”.


LA VOZ QUE NOS HA GUIADO HASTA HOY

En el año 2014 recibimos como guía del Señor el mandato de enfocarnos en comprender las generaciones, ese año como ningún otro, el entendimiento del Dios multi-generacional fue adquiriendo en nosotros en una mayor profundidad, nacieron nuevas preguntas y acciones que ejecutar, había una urgencia por establecer la sangre de Cristo en los dinteles de nuestra nación y hacerla pasar por ella, ese año fue como una pascua para nuestro territorio, ya que desde Septiembre del 2013 a Septiembre del 2014, nuestro territorio cerraba los 40 años desde la dictadura que se desato en 1973 y que tuvo su primero año, como uno de los más sangrientos.

El 14 no era un numero al azar, no solo es el número que escoge Mateo para hablarnos de las generaciones de Dios, sino que además es el día de la pascua y el día de la crucifixión del Señor, es decir que vendría a ser el numero donde se batallaba por salvar una nueva generación.



En el año 2015 sin embargo, la orden fue distinta, habiendo vivido un proceso de libertad durante el 2014 como chilenos, necesitábamos ascender cual proceso de liberación de regiones de cautividad, en donde sabemos, no basta con ser libre de la opresión, debemos entonces tomar una posición correcta, desde la oscuridad donde fuimos rescatados, a los lugares celestiales en Cristo.

Ese fue el año donde nos dedicamos a ascender a lugares altos en el territorio chileno, cerros, montes, alturas en todo el territorio y en algunas otras naciones, en el proceso de ascensión llamamos a la nueva generación ascender en Cristo, ya que entendíamos que no solo Cristo fue a la cruz, el también ascendió por encima de los cielos para llenarlo todo (posición) y así repartir dones a los hombres.


(foto en Aconcagua)


El número 15 tampoco sería antojadizo, ya que es el número de cantos o salmos de las “gradas” o conocidos como cantos de ascensión, con los que se subía a Sion para un encuentro poderoso con el Señor.

Este proceso lo concluimos subiendo al Aconcagua (la cima del continente) para declarar a Sion la celestial, como el monte sobre todo monte en América, esa ascensión que se llevó acabo a inicio del 2016, fue también nuestra entrada al proceso que vendría.


En el año 2016 fuimos confrontados como equipo, esta vez nuestra responsabilidad mayor no sería hacer una acción profética (aunque hicimos muchas en el año), sino nosotros mismos necesitábamos cambiar aceleradamente y ser impactados por una manera de Dios distinta de verlo todo, este año le llamamos AYIN (que es la letra número 16, que se dibujaba como un ojo), ya que el Padre desde un inicio nos confronto para que comenzáramos a verlo todo desde un nuevo ángulo.

Fuimos buscando a esos 7000 que no habían doblado sus rodillas a Baal ni a Jezabel, pero en ese transcurso necesitábamos cambiar nosotros para encontrarlos, porque nuestra forma de percibir al Padre y su mandato, obstaculizaba la manera en que aplicábamos la verdad y como asumíamos la tarea de la iglesia.

Este 2016 fue para nosotros un bombardeo que removieron nuestros fundamentos, para probarlos y purificarlos a niveles más profundos de luz.
Este resplandor trajo no solo una nueva percepción, trajo también nuevas imágenes del cielo, y un nuevo mapa del propósito de Dios en nosotros.



(Foto evento AYIN 2016)


Gran parte de las cosas que descubrimos en este proceso del 2016, las dejamos plasmadas en el libro “Dimensión Ekklesia”, pero otras aún están gravitando en nosotros en busca de acomodarse internamente, para que podamos no solo HACER la tarea de la iglesia, sino por sobre todo “SER” ESA EKKLESIA.


Este 2017 nos preparamos para una transformación, la palabra que oímos del Señor fue “LA RESURRECCION DEL CUERPO” y nos invita a sumergirnos en una verdad nueva, ya que el poder de la resurrección fue soltado para desatar la HIJIDAD, para expandir el amanecer del RESPLANDOR DE LA LUZ DEL EVANGELIO y para declarar a los hijos con PODER.

El número 17 tampoco es al azar, ya que implica el día que Cristo resucito, el amanecer de un nuevo tiempo, el séptimo día de reposo, donde las obras estaban ya todas terminadas en EL.


ESTA GENERACION
Creemos que Dios puede profetizar bendiciones nuevas cada año, sabemos que esto es posible porque lo hemos experimentado, pero hoy nos urge como iglesia, conocer su voluntad como congregaciones, ciudades y naciones, para determinar entonces nuestra responsabilidad frente a lo que oímos y lo que finalmente hacemos, no queremos ser coleccionistas de profecías y promesas, ¡¡queremos vivirlas!!.

Veo una generación que no desea al espíritu de la profecía solo para llenar sus bodegas de riquezas o sus salones de gente…
NO ACEPTAMOS ESA FORMA EN NOSOTROS…POR QUE EN ESTA GENERACION deseamos al profeta Espíritu Santo, para que nos enseñe toda verdad y nos transforme en Hijos maduros, responsables por todo lo que oímos del Padre.



SIMON AQUINO
HIJO DE ELOHIM